jueves 22 de julio de 2010

¿Dónde estabas cuando te pasaron por encima? ¿Ceguera, torpeza, miopía o cobardía cipaya?

¿Dónde estabas cuando te pasaron por encima? ¿Ceguera, torpeza, miopía o cobardía cipaya?

           por Juan Carlos Córica, 22/07/10, jccorica@fibertel.com.ar 

Facilitarle a una Dictadura Civilizada la política de hechos consumados, es la forma perfecta de vaciar el poder constitucional y entregarlo al poder lo parainstitucional. Dictadura Civilizada: Globalización del Modelo Libertario, Ingeniería Social y Vaciamiento Dirigencial. Grotesco gobierno de minorías antinacionales y anti populares. O, clase dirigente que no se dio por enterada del proceso contracultural que era el eje político del neoliberalismo mercantil libertario. ¿Fueron amenazados, les dieron buena plata a cambio de mirar para otro lado o, en general, la clase dirigente pecó de negligentes y pusilánimes?

Política Parainstitucional de Hechos Consumados 1985-2010

Tres años después del autogolpe que el gobierno produjo (26/04/85), en un acelerado trámite en agosto de 1988 se aprobó una ley que sorprendió por no estar dentro de las demandas sociales. Ley 23.592  de agosto de 1988, de Penalización de actos discriminatorios, cuyo fin, existiendo la figura de la injuria, muestra la intencionalidad y los receptores, beneficiarios con nombre y apellido –que esta ley mordaza vía la “policía del pensamiento”, el INADI, prohíbe nombrarlos so pena de sanción penal--. Esta Ley se sumó al quiebre y autogolpe del gobierno radical producido en abril de 1985 donde el sistema democrático mostró que no tenía agallas para resistir los mandamientos del nuevo orden mundial –neoliberal, conservador y libertario a la vez-. Tal secuencia que no fue registrada ni por los analistas reputados ni por la corporación mediática, con el devenir del proceso político que desemboca ahora con otra ley de semejante naturaleza muestra su patrón común: reconfiguración de la democracia en democracia de minorías junto con un proceso de desestructuración de los partidos políticos. Proceso que Zygmunt Bauman llama de “privatización de la política” (1). Proceso que además de hecho convirtió al sistema político en uno sólo electoral de sucesiones periódicas.

Señal efectiva que inicio un tiempo de pérdida de autonomía, un hito que marcó el lanzamiento de hecho de un proceso de reconversión cuya razón era legalizar los ajustes que el modelo de mercado imponía, y que se realizó junto con un proceso contracultural cuidadosamente invisibilizado. El período iniciado en ese tramo de tres años (1985-1988) se fue asemejando a lo que en el libro “1984” Orwells pintó en el texto. No apareció un “gran hermano” sino que en su lugar, solapadamente, con igual objetivo operó una convergencia de factores de poder, superestructural, que bien se puede calificar de “gran hermandad”. Superestructura que fue imponiendo un encuadramiento de hecho cuyo resultado reforzó la vinculación con la idea del libro. Lo que en el texto se presentaba como una dictadura que controlaba en base a una nomenclatura que significaba un bien pensar que en el libro se nombra como “doble pensar”, pensar que era vigilado por el “ministerio de la verdad” lo que configuraba la existencia de una “policía del pensamiento”. Control y vigilancia en el caso actual fue aplicada a través de la sutil precalificación contenida en el “pensamiento correcto” y “pensamiento único”. Dos controles que se materializaban a través de las descalificaciones que sufría quien se atreviera a transgredir. Una descalificación social que en casos como la ley mencionada y otras llegaban a constituirse en transgresiones punibles.

Así, mientras el discurso “correcto” instalaba el imaginario de que se vivía en el mundo de la “libertad”, una creciente cantidad de personas soportaban el cautiverio de verse impedidos de pensar libremente. De ejercitar la libre expresión (2). Instalación de un proceso que implica efectos latentes, resultantes de la implantación que responde a una táctica semejante a la del histórico regalo griego de Troya, donde los juegos de apariencias esconden lo que se trae entre manos. Un regalo con una diversidad de agentes difusores que operan como los pícaros de la fábula del Rey Desnudo.

Todo esto, real y ocurrido, aunque invisibilizado, tuvo otros epifenómenos buscados. Los temas dominantes en la agenda pública que sometía a la población argentina al acoso de la culpa social, en simultáneo, entregaban-imprimían en el subconsciente colectivo dos visiones-cuestiones: la de sentirse culpable y, a la vez creer que estaba a las puertas de la libertad liberadora. Escenario perversamente configurado, propio de la técnica a cargo de la ingeniería social, que generó las mismas condiciones que hicieron caer en la trampa a “la rana hervida” (3).

Elitización y Alineamiento de las elites

Este proceso descripto metafóricamente pero que representa lo real, pone en evidencia el vaciamiento y la ausencia de los actores protagónicos en los procesos socio-políticos, los cuáles deberían haber sido los defensores de la rana-pueblo: líderes y la clase dirigente. Concluida la etapa del proceso militar, la dolorosa experiencia de Malvinas y las conductas políticas del mundo civilizado en las acciones del bloque anglosajón, EEUU, Gran Bretaña y el aliado histórico el establishment chileno, la miopía de los dirigentes argentinos abortó la continuidad de la Multipartidaria como fuerza con masa crítica para liderar desde un Consejo para el Proyecto Nacional el gobierno de la etapa que se iniciaba. En su lugar reapareció la máscara de la democracia, el democratismo y, necesariamente como consecuencia de la anemia política en apenas 17 meses después el gobierno constitucional recibió la primera oleada de acoso-presión del poder real y claudicó el 26 de abril de 1985 a través del autogolpe que se corporizó visualmente con el lanzamiento de “la economía de guerra” –eufemismo de la restauración de la economía de mercado--. Señal de claudicación que se trasladó al otro eje dominante del modelo, 1988 y la ley 23.592  de penalización de actos discriminatorios. Dos actos inaugurales de la instauración de la democracia de minorías o el gobierno de los lobbys incluido la subalterna sumisión al nuevo orden y su dictadura civilizada. Instalación del régimen mercantilista y el lesseferista, dos pragmáticos factores que dictarían de facto las reglas de juego y la lógica a la que los argentinos debían subsumirse.

Ahora, un poco más de dos décadas después el proceso antidemocrático y contracultural se muestran rozagantes (rosaditos) con sus objetivos estratégicos sin trabas en su desarrollo. La economía real manteniendo la inequidad y rigiendo con sus mandamientos la vida cotidiana de la gente, todo es plata y todo es interés; mientras la cultura termina de ser violada legalizándose las conductas homosexuales como “normales”, con las consecuencias desestructurantes que derivaran de semejante alienación de sentido común de los argentinos (4). Un proceso que quebranta y viola la soberanía argentina en un plano tanto o más vital que el jurídico-político: el Derecho a la Identidad cultural y a su sistema de valores y cosmovisión (5). Sería importante advertirles aquellos que vienen trabajando en la descalificación del sistema de valores de la cultura argentina que cada cultura sólo puede ser evaluada desde sí misma, razón por lo cual no corresponde establecer relaciones de calificación ni jerarquía entre las distintas expresiones culturales. Las culturas pueden incorporar criterios científicos pero no dogmas o planteos sectoriales e ideológicos, como es el caso de los homosexuales.

Con al anuencia de las elites unificadas detrás de los mandamientos del nuevo orden neoliberal mercantilista, alineamiento que visibilizado en la presencia del mismo lado de los Kirchner y Clarín, los radicales, socialistas y conservadores más los socialdemócratas disfrazados de peronistas, ya no puede esconderse el estado de entrega cipaya y la presencia de una democracia de elites que usa al pueblo como masa de maniobras luego de enajenar la subjetividad colectiva con axiomas-zonceras y falaces lemas-simplificaciones. Un conjunto de operaciones propias de “1984” pero con la pícara vestidura de una dictadura civilizada. Una clase dirigente que junto con la privatización de la política como denuncia Bauman (6), adocenada que elige los estudios de televisión en lugar del trabajo territorial, con la obvia consecuencia, quedar cautivo del discurso único o lo políticamente correcto, en manos de los productores de contenido dependientes del poder parainstitucional.

Finalmente, en definitiva y sintetizando, el apresurado acelerado tramite de aprobación de la ley homosexual, resulta insalvablemente anticonstitucional. Primero y suficiente, porque en las elecciones previas donde los actuales legisladores fueron elegidos ningún partido político ni candidato en particular planteó en su plataforma electoral el objetivo político de modificar el Código Civil para legalizar el “matrimonio” entre homosexuales; por lo que resulta esencialmente anticonstitucional decidir según posiciones personales. Sobre todo si tales decisiones configuran cambios estructurales. Razón adicional que obligaba a una “democracia representativa” realizar una consulta popular o aplicar una votación con mayoría especial, o sea con los dos tercios de votos, y no, una mayoría ordinaria de la mitad más uno. De todo esto se trata una democracia representativa y, de nada de esto, se aplicó en el proceso de aprobación de una ley que habilita los matrimonios entre homosexuales.

Por otra parte, utilizar el argumento de que “los derechos no se plebiscitan”, como usaron algunos senadores, significa colocar a los integrantes de la sociedad dejan de ser ciudadanos, ya que así ni su necesidad ni su voluntad debe ser tomada en cuenta.-

NOTAS:

(1) Zygmunt Bauman, “En busca de la política” (1999), Fondo de Cultura Económica, año 2009, pp. 12-16.

(2) El hecho de la judialización de la libre expresión se potencia en el poder de autocensura que provoca el condicionamiento culposo que rodea a los términos judicializados. Por caso: “los argentinos son discriminadores”; “el argentino tiene una tendencia a cerrrase”.

(3) La fábula de “la rana hervida” resulta una metáfora  que muestra cómo un animalito que tiene en los charcos y espejos de agua su hábitat natural, la atrapan y la cocinan. La rana como se sabe, donde más libre se siente es en terrenos encharcados. Hecho que, sirve en la metáfora como ejemplo del riesgo que provoca la ingenuidad. La rana puesta en un fuentón lleno de agua fresca, se pone a nadar sin prestar atención a lo que ocurre alrededor. No se da cuenta que el mismo que la puso en una atractiva circunstancia lo hace con la pícara intención de colocarla en una posición sin retorno. El fuentón se encontraba colocado sobre una hornalla de cocina. Así, distraída, no advierte que el astuto sujeto ha encendido la hornalla. El proceso de calentamiento es gradual, con una gradualidad por la que cuando la rana siente el calor que la quema no tiene chancees de escapar. Similar al canto de sirenas, cuando el navegante advierte que se va sobre los arrecifes no puede frenarse y se destroza. Sin chance de escapar, la rana termina cocinada.

(4) Proceso contracultural, de alienación, por el que la idiosincrasia argentina y su sistema de valores además de haber sido descalificados y tratados de retrógrados, fueron sutilmente degradados y sustituidos por una batería de conceptos, teorías y criterios que corresponden al dogma liberal mezclado con el libertario. Mayores datos ver libro del autor de este artículo, “Identidad Cultural Argentina”, año 2006, editado por Colección Crónicas del Territorio.

(5) La cultura es una construcción social que se realiza a través de un proceso que se da en el seno de un pueblo. Pueblo que vive establecido en un territorio, en un dado tiempo histórico, a partir de un juego de interacciones motivadas por necesidades de orden particular y comunitaria, a las que se responde de una cierta manera. Forma de respuesta que expresa en su configuración la idiosincrasia de ese pueblo. Una forma de vivir y de pensar que se elabora y establece en períodos de “largos tiempos”, que se transmite de generación en generación y desemboca en la configuración de su identidad cultural que responde a su idiosincrasia particular. Una identidad que en el devenir se reconfigura dinámicamente, incorporando caracteres, perfeccionándose, reformulando o descartando lo que considera sin sentido, todo esto en el plano de lo aleatorio sin perder por eso lo sustancial de su personalidad. En definitiva los pueblos son el encuentro de su naturaleza humana con las “fuerzas socioculturales” dentro de la historia de cada pueblo y según ciertas características idiosincráticas propias de cada pueblo.

La compatibilidad y convergencia de la matriz cultural con la configuración del sistema social resulta otro factor central para que la comunidad desarrollo su vida dentro de niveles de estabilidad por efecto de la articulación compatible que atraviesa la complejidad de las necesidades y consensos, asegurando la unidad de acción. Por el contrario, el desacople entre el sistema cultural y el social es lo que tensiona, inestabiliza y dificulta alcanzar mas critica de consenso.

Por otra parte, la Identidad Cultural aplicada es la que le da el soporte inmaterial pero efectivo a la soberanía de los pueblos-nación.

(6) Zygmunt Bauman, “En busca de la política” (1999), Fondo de Cultura Económica, año 2009, pp. 9 a 47 y siguientes.

martes 20 de abril de 2010

Inflación Estructural Desestructurante o “Juguemos en el bosque mientras el gobierno no está” por Juan Carlos Córica (16/02/10, jccorica@fibertel.com.ar)

Voluntarismo político. Impericia de advenedizos. Un escenario económico donde la producción, la inversión y el empleo quedan afuera. La política como juego de rencillas. Epifenómenos del desgobierno, injusticia social y vulnerabilidad soberana.


La Inflación sigue su rumbo desestructurante como si nadie le quisiera poner el cascabel. Un “juguemos en el bosque mientras el gobierno no está”. Una presencia que establece un fatídico y caótico juego económico donde campea la inestabilidad y se proyecta en una pugna típica de la ley de la selva. Un interjuego miope, donde, alegremente, los sectores del poder económico se desentienden de sus vínculos naturales con la sociedad, adoptando una posición de dominancia que en poco tiempo se le vendrá en contra de sus intereses. Pero como el pragmatismo mercantilista sólo advierte las consecuencias inmediatas, el escenario que genera, necesariamente, lo tendrá como damnificado más temprano que tarde.
Los desgobernados formadores de precios se aprovechan de su posicionamiento y, como en el actual proceso, sin razón alguna o con razones de efecto estratégico negativo, se agarran de las variaciones de precios internacionales en un contexto de dólar estable como el que se generó luego de la devaluación del 2001. Detrás de estos se encadenan los comerciantes que se interjustifican por sus necesidades de cobertura en las reposiciones con eventuales mayores costos. Cualquier variable posible se la toma como ancla inestable a punto de desprenderse. Pero, además, a estas seudo razones se le suman los pronósticos de los técnicos que hacen de su nuevo chupete diagnóstico, el monetarismo, una bitácora de poder. Para ellos, consultores, detrás de cada expansión de la base monetaria significa un pronóstico de igual valor en deslizamiento de precios.
Será tan así que si el M1-M2 crece un 10 %, fatalmente los precios crecerán un 10 %. Por qué si con ese aumento se demandarán 100 nuevas unidades producto, el productor no invierte un 10 % más y cubre las 100 unidades producto. Usted seguramente estará pensando que es un planteo infantil. Que, en la Argentina resulta “normal” la inestabilidad, por lo que es más seguro facilitar el cuello de botella, subir el precio, ganar más sobre el costo y no estresarse.
Desde el realismo, pienso lo mismo. Pero cuál es el rol de un gobierno. No es gobernar. Crear consenso con medidas justas o dictar justas medidas para crear consenso.

Suma de factores
Siendo la realidad compleja y, en ella, operando multiplicidad de factores, como ése de orden silente que se conoce como “expectativas”; ¿no corresponde a la política establecer un plan y un programa que bloqueen alineamiento de los factores de forma negativa?
¿Faltará decisión política? ¿Será la influencia de Néstor Kirchner devenido en ministro de economía en reemplazo de que piensa con mentalidad estática en un rubro político donde se agrupan los jugadores acostumbrados a trabar y no, a proponer? (1) ¿Será el vaciamiento de recursos humanos capaces de ofrecer sabiduría para mantener el rumbo en río revuelto?
Que la población venga sufriendo por 5° año consecutivo índices de inflación de dos dígitos, significa haber colocado a los más vulnerables en estado de marginación de facto. No haber salido a terminar con la inflación significa mantener procesos desestructurantes como: (a) Potenciar la inestabilidad laboral y llevar a los sectores medios y bajos a vivir la angustia de la impotencia económica; (b) Potenciar la colonización cultural que desvaloriza lo propio, colocando a la divisa extranjera como único refugio de valor; (c) Mantener el asistencialismo como sustituto degradante en lugar de restablecer la dignidad de los trabajadores aplicando políticas de justicia social; (d) Inducir a la fuga de capitales en lugar de retenerlos para aplicarlos a la inversión productiva que signifique crecimiento con desarrollo; (e) Mantener a la Nación en un estado vegetativo sin avanzar al nivel que su potencia de territorio y recursos humanos le ofrece (2) .
Por qué, en lugar de hacer el papelón de colocar a Guillermo Moreno como “ministro” antiinflacionario, diseñar políticas de disuasión y contención. Disuación a través de un trabajo político con las cámaras empresarias, con el agregado de la publicación de estudios que muestren la cadena de costos contrastada con los listados de precios. Contención a través de políticas de estímulo a la producción y a la inversión productiva. Resulta contradictorio observar al sistema impositivo donde el sector financiero aparece como privilegiado mientras se aplica el impuesto a las gananciasa los asalariados medios, dentro de los limitantes y la natural inequidad que les es propio al sistema capitalista, un sistema impositivo progresivo funciona como factor de redistribución.
Por otra parte, no habiéndose implementado políticas de disuasión y contención, el gobierno no puede negarse a ver los efectos de lo hasta ahora desandado. La realidad consecuencia, hoy trae a través de varias encuestas la información de que los sectores del capital han decidido posicionarse en la vereda de la no inversión. En este escenario, ¿será una mezcla de miopía y voluntarismo aplicar una política de expansión de la demanda esperando que, mágicamente, la respuesta no sea otra que la de inflación?
Gobernar básicamente significa hacer un análisis político que registre las restricciones como las potencialidades que la realidad ofrece. Evaluar las demandas coyunturales y, a la vez, las estructurales. Estableciendo un orden de prioridades, de modo de planificar los recursos con qué afrontarlas. Desde ya que, todo eso, a la vez, exige trabajar en la construcción de consensos. El nivel de armonía y estabilidad social resultan imprescindibles para abordar las respuestas a las demandas y hacerlo dentro de un marco positivo. Generar armonía y cohesión en el frente interno tiene por efecto primario mantener a la nación bajo un escudo de protección de conflictos, a la vez que opera como factor disuasivo en el frente externo. No por casualidad, la presencia de un frente interno convulsionado, le abre y ofrece al imperialismo decadente inglés la oportunidad de tensionar el irresuelto conflicto de la usurpación de Malvinas habiltando a empresas provadas a realizar trabajos de exploración en el área. Decisión hostil que se acompaña con declaraciones de “voceros” de la delegación diplomática inglesa con clara intención hostil en las que se señala que “el gobierno británico no tiene ninguna duda sobre su soberanía sobre las Falklands y su territorio marítimo circundante ni sobre la legitimidad del emprendimiento de exploración petrolera”.
Hecho que, manifiestamente resulta una de las consecuencias del haber elegido como estrategia de acumulación política la invención del enemigo interno, debilitando a la nación y abriendo brechas de vulnerabilidad que alientan a estos imperios-nación que pese a su ostensible declinación relativa no pierden oportunidad cuando las naciones que usaron como colonias no hace tanto tiempo, pasan por tiempos tormentosos generados por el desgobierno de quienes deberían aplicarse a defender los intereses nacionales.
Un estado de desgobierno que genera, además de producir situaciones como la expuesta, otros dos efectos políticos negativos. El efecto de vacío político que lleva al sectarismo y la fragmentación; y el efecto de vacío político que, como la historia no se cansa de registrar, alienta a los factores de poder a ser ellos quienes, en la sombra, en los salones, se convierten en gobernantes de facto, de hecho. Jugando en el bosque, mientras el gobierno no está.
El gobierno lo confirma, habla de que es acosado por “fuerzas oscuras”, pero que se sepa, salvo en el caso del diario Clarín, que es desde ya oscuro pero que está a la luz sus estrategias y tácticas, silencia la presencia e influencia “oscura” de los tres principales, por poderosos y activos, factores de poder: la embajada, la colectividad y la comunidad. Y en el mientras tanto cree posible tapar el sol de la realidad con el contra discurso político que por su contextura, degrada y se degrada.

NOTA:
(1) Descubridor de las virtudes de los tres balances sin déficit, pero carente de capacidad para afrontar variantes en política económica. Dónde en lugar de diseñar una política de producción para aprovechar el boom de demanda agroalimentaria, abortó la oportunidad pensando en mantener la caja fiscal; dónde aceptó emitir bonos de deuda con clausula de indexación por costo de vida, y no tuvo más pueril idea que demoler el INDEC falseando el IPC (ndice de precios al consumidor).
(2) Estado vegetativo que se refleja en el acento sobre la confrontación en el frente interno y la carencia de una política exterior de posicionamiento internacional.

domingo 27 de julio de 2008

Para Volver a Volver

La Situación Económica y las Políticas de Gobierno
Por Juan Carlos Córica, 24/04/08, jccorica@fibertel.com.ar
Observación: Esta nota fue terminada horas antes de la renuncia del Ministro de Economía Martín Lousteau, hecho que no afecta al contenido.

El comercio exterior y la revolución de los alimentos. Los altos precios y demanda internacional procesado como problema. Política económica por encima de economía política liberal. Paradojas de la realidad y expectativas negativas. La perversa racionalidad del mercantilismo financiero y los bonos de la nueva deuda. Un nuevo IAPI.

Cualquiera que conoce algo de economía entiende que el comercio exterior es el que entrega un plus de riqueza por su propia naturaleza de ser un consumo que se produce sin “costo” interno. Es dinero fresco que viene de afuera.
Cuando este tipo de intercambio incide sobre el mercado interno por causa de una demanda insatisfecha o de un precio que no se corresponde con el costo interno ni con el poder adquisitivo de la moneda que tiene una relación de valor menor a la valor internacional, las políticas de comercio deben proveer alternativas que resuelvan este diferencial.
En este sentido, llama la atención que frente a esta situación excepcional de la alta demanda mundial con precios altos de productos alimenticios, en lugar de resultar una bendición esté siendo procesado como un problema que genera confrontaciones en el frente interno. Sorpresa a la que, en el contexto de una continuidad administrativa del gobierno, se agrega la ausencia de una política efectiva y eficaz para potenciar esta oportunidad inédita en la historia económica de la Argentina.
Estado luego de un quinquenio de administración unificada, este vacío político aparece como un contrasentido o una contradicción de un gobierno que se autotitula pragmático y ejecutivo. No haber elaborado un proyecto político para atender y solucionar los problemas derivados de tal situación, sorprende y desconcierta. Sobre todo siendo que las condiciones actuales ofrecen un mercado de demanda mundial que asegura rentabilidad no sólo para el productor sino para la cadena de valor que involucra a áreas relacionadas y a el país en cuanto a ingreso de divisas y a balanza de cuenta corriente o comercial.
Los altos precios y la demanda ampliada de mercados deben ser una bendición económica y no un dilema.


Notas al respecto en diario Clarín


Señala el analista económico Daniel Fernández Canedo que actualmente la situación es paradojal. Mientras por un lado sobre todo en los productos agroganaderos, “hay altos precios para exportar y ese panorama benéfico llegó para quedarse por varios años”, con el conflicto desatado con el campo “el país puede perder la oportunidad de ganar mercados y consolidar el crecimiento” (1).
Según este periodista, la incertidumbre respecto de la resolución de la pelea entre el gobierno y los productores, provocó una serie de rumores que van desde la aplicación de cambios en la política monetaria –valor del dólar o un dólar diferencial que “buscaría aumentar el dólar de exportación e importación para favorecer a la industria”-, sumado “desconcierto en la economía”. Hecho que contrasta con la situación de aparente fortaleza que significa la tenencia reservas en “el Banco Central por 50.000 millones de dólares” y viniéndose de un proceso por al cual “la diferencia entre lo que se exporta y se importa, entran unos 1.000 millones de dólares” mensuales. Por otra parte, agrega que al gobierno, en su lucha contra la inflación, “lo que menos debería esperar sería una suba del dólar”. Hecho que, además, obligaría al gobierno a “retocar las polémicas retenciones a las exportaciones, que tantos dolores de cabeza le está causando”.
Claro que, indirectamente, al analizar pone en evidencia los distintos factores que muestran a la economía de mercado como un sistema cruzado por el factor expectativas, cuya influencia tiene el peso de una realidad en la toma de decisiones de los agentes económicos. Pese a semejante telón de fondo que indica sustentabilidad, “el clima financiero respecto del país es malo y eso tiene un costo elevado. En los últimos días inversores y especuladores le pegaron duro a los títulos públicos argentinos y su caída se tradujo en un fuerte aumento del rendimiento de esos títulos”.
Agrega, una equívoca reflexión como si la Argentina fuera anormal, señalando que acá “el viejo dicho de que ‘cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía’ –para el país de los argentinos- se aplica en sentido inverso: como la desconfianza es mucha, el rendimiento por tener bonos de su deuda debe ser elevado” y da un ejemplo que según el lo avala (2). Sin embargo ese defecto no es de la Argentina sino de la lógica del sistema liberal capitalista de mercado financiero. Es una típica picardía del poder financiero que, así, pone al deudor contra la pared al “resolverle” con “el préstamo” (compra de los bonos) las urgencias financieras, poniéndole sobre las espaldas una carga tan alta que, luego, “resuelve” legalmente, demandando la quiebre del deudor. Esto, ¿un analista como Canedo, no lo sabe o se hace el tonto?

Volviendo al meollo del asunto

La cuestión de la producción agroganadera para una nación que se encuentra en vías de desarrollo, categorización que significa con aún bajo desarrollo de los procesos de industrialización pero que a la vez sufre la influencia desestructurante de las naciones desarrolladas, implica una problemática por demás compleja. No es “gobernar” un quiosco donde todo el problema pasa por comprar y vender objetos y ganar con la diferencia entre gastos y ventas. La política económica de una nación contiene una serie de medidas que se toman en orden a organizar la trama de actividades productivas que involucran inversiones, procesos de elaboración y de comercialización, a través de los cuales los estados-nación establecen políticas basadas en el alcanzar objetivos de orden superior a partir de conducir el proceso económico dentro de una organización sinergética, plan económico, de forma que los factores e intereses involucrados tiendan a concurrir a la prosecución del bien común y el desarrollo de la nación. Por eso, mientras la economía política tiene por objeto y objetivo atender a la formación, distribución y consumo de los bienes, las políticas económicas tienen por función establecer una concepción político social que determine finalidades y metas, consiguiendo que la trama de los distintos factores tiendan a producir recursos de riqueza para el bienestar de la población y el desarrollo de la nación.
Como se sabe, los bienes primarios a diferencia de los industriales se consiguen a partir de diferentes recursos y por distintos procesos. Dentro del sistema capitalista, a partir de la determinación de una variedad de emprendimientos productivos, la inversión que significa desarrollarlos hace necesario contar con recursos de económicos y, tales recursos, en las naciones menos poderosas, se consiguen bien sea a través de una secuencia de ganancias y reinversiones, o bien a través de créditos que entreguen recursos monetarios para iniciar el proceso que va desde la elaboración o extracción a la comercialización y utilidad en la ecuación costo-precio-rentabilidad.
Marcelo Diamand, un empresario de la industria electrónica, realizó un planteo heterodoxo respecto a los casos como el de la Argentina fijándose en la cuestión de los fenómenos económicos que se dan en aquellos países donde la producción primaria tiene tendencia a moverse dentro del comercio internacional y la industria, incipiente, en el ámbito local. Decía que, en estos casos, la actividad agroganadera o extractiva de petróleo y minerales era la que traía divisas al país mientras la industria era la que demandaba mayores volúmenes de divisas, generando cuellos de botella en las primeras etapas de crecimiento de la producción. Evidentemente las políticas económicas, además de motorizar la producción, debía resolver este dilema estructurando un sistema de vasos comunicantes que articulara ambos grandes sectores.
En el actual caso de la problemática agroganadera la cuestión pasa, sobre todo en cuanto a que, los precios internacionales altos inducen a priorizar la venta exterior creando cuellos de botella respecto a la demanda interna. Como en el modelo capitalista quienes producen lo hacen pensado en sus intereses particulares, le corresponde al gobierno arbitrar medidas de coordinación tanto hacia adentro de los dos grandes sectores como de estos respecto del conjunto. Es por esto que más que nunca hace falta, no funcionarios con conocimiento de economía política sino con capacidad técnico-política como para proyectar una política económica con la conducción del máximo responsable del Gobierno. En este sentido, la Argentina tuvo en el pasado experiencias significativas para abordar la problemática del comercio exterior con la creación del IAPI, el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio.
Claro, se puede decir que aquellos eran otros tiempos, también se le puede decir que entonces había gobierno, determinación más capacidad.
En el escenario actual donde el modelo dictamina la obligación de reducir la economía de las naciones a las reglas del mercado, so pena de declarárselo país rebelde e inviable, los objetivos que se determinaba cumplir el IAPI mantienen su importancia para los legítimos intereses Argentinos. Hoy su rol partiría de cumplir la función de monitoreo del comercio exterior. Una función que, además de integrar a las organizaciones del sector, debería atender los potenciales desequilibrios como los actuales respecto al: (a) precio internacional y el precio interno; (b) el abastecimiento interno sin desentenderse del mercado exterior, para lo cual se debe monitorear el volumen productivo y las inversiones necesarias tanto en lo cuantitativo como en lo tecnológico; (c) Articulados con las embajadas, trabajar en la inserción externa –gestión comercial e institucional, ferias de productos y propaganda- conquistando nuevos mercados y la consolidación en los ya conseguidos; (d) elaborar estrategias que defiendan la fijación de precios ventajosos; (e) Cómo en el caso de la mesa tripartita de la cuestión laboral, ofrecerse como tercero mediador frente al desigual poder de los grupos económicos del sector acopio-exportación; (f) acordar con los productores mecanismos de “precios sostén” para resolver emergencias; (g) desarrollar funciones de promoción y fomento, incluido líneas de crédito blandos.

Recomendaciones de Perón y Jauretche

Jauretche alababa al economista alemán Friedrich List quién además de desenmascarar como economía nacional inglesa a lo que Adam Smith presentaba como aséptica idea que defendía la división internacional del trabajo y el libre cambio, planteo que cada nación tiene características y circunstancias particulares que sólo se pueden potenciar a través de una política económica determinada por sus condiciones. Por eso recomendaba no entregar la economía a funcionarios académicos que hacían “economía política” (la dictada por el liberalismo) sino “política económica” para establecer un proyecto, un plan y un programa que hicieran posible alcanzar los objetivos que las necesidades del pueblo y la nación demandaran.
Y el General Perón señalaba: “No puede hablarse de una economía patronal y de una economía obrera, sino de una economía nacional… Tal es la trabazón que entre sí guardan todos los factores que intervienen en la producción, distribución y consumo de la riqueza”… Determinar la política económica que conviene seguir a corto plazo y enlazar sus realizaciones con las medidas que deben tender a más lejana ejecución, requiere, por encima de todo, una vasta acción coordinadora. Se trata de lograr la homonología funcional de múltiples engranajes que actúan en planos múltiples”. Y decía, además, en la exposición ante la Asamblea Legislativa al presentar el 1er Plan Quinquenal que un objetivo principal era el: “Aumentar la producción, en el orden de producción misma, en el orden de su industrialización, y aún en su comercialización. Para ello, debemos ir pensando en la necesidad de organizar nuestra riqueza, que hasta ahora está totalmente desorganizada, lo que ha dado lugar a que hasta el presente, el beneficio de esa riqueza haya ido a parar a manos de cuatro monopolios…”.-
Cerrando otro diagnóstico-recomendación de Perón del año 1953: “El mundo se encuentra abocado a su problema de superpoblación. Su necesidad primaria es producir comida ya insuficiente. La lucha del futuro será económica y, en primer término, por esa producción. Ello indica que una parte substancial del futuro económico del mundo se desplazará hacia las zonas de las grandes reservas territoriales aún libres de explotación… (Habrá) una carrera anhelante de posesión territorial y reordenamiento productivo. De ello se infiere que un grave peligro se desplazará sobre los países de mayores reservas territoriales aptas…” (3).-


NOTAS:
(1) Diario Clarín 24/04/08, sección El País, pág. 18, nota de Daniel Fernández Canedo : “La incertidumbre política le pasa factura a la marcha de la economía”
(2) Da como ejemplo que: “el Boden 15, que cotiza en dólares, rendía 8% anual en noviembre de 2006 antes de que comenzara la manipulación de las cifras del
INDEC. Pasó a rendir 10,8% en octubre de 2007, cuando ya la crisis de los EE.UU. cobraba cuerpo y se estaba a las puertas de las elecciones
presidenciales. Ayer, la renta era de 12,5% anual”.
(3) Juan Domingo Perón, discurso en la Escuela Nacional de Guerra, Buenos Aires, 11 de noviembre de 1953.

Lo que más limita al hombre son sus puntos de vista

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Lo que más limita al hombre son sus puntos de vista
por Juan Carlos Córica, 22/04/08, jccorica@fibertel.com.ar

Mientras la mayoría se ha cegado con la mirada fija sobre los dos actores del conflicto, esta nota advierte un punto de vista no considerado como clave tanto en las consecuencias socioculturales como en las políticas.

Como en todo hecho sociopolítico, se da un proceso de sucesión de causas-efectos y concausas, que no se afectan de forma lineal sino retroalimentándose unas a las otras (proceso complejo). Sin embargo se puede advertir que existen causas disparadoras, que son las que desencadenan lo que luego sucede.

Como bien repetía Perón, “sorpresa” tiene que articularse con “oportunidad”. La medida del 11 de marzo fue tan sorpresiva como in-oportuna. La paz en el frente agrícola existente hasta el momento del “aumento” en nueve puntos de las retenciones móviles, permitía procesar políticamente la cuestión inflacionaria –cuya escalada tiene por fecha el 2005, con el llamativo argumento del mayor costo del aluminio en los embalajes-, dentro de una discusión racional en que los desmanejos del sector empresarial quedaban en evidencia. Evidencia que por otra parte estaba enturbiada por las múltiples omisiones de los analistas mediáticos, que lo máximo que atinaban a decir es que era el mercado (bueno es recordar que no fue el mayor costo de los alimentos lo que se adujo al principio).

La determinación in-oportuna le costó a la población una inflación adicional de otro 20 % en los precios que quiebra la peleada tendencia descendente, y no sólo impacta sobre la canasta familiar sino en otros productos que se aprovecharon de la suba adicional generalizada (con lo que el dólar pasa de 3 a 1, a un 3 a 3).

Responsabilidad del gobierno

Una vieja la recomendación política aconseja no abrir muchos frentes de conflictos sino elegir objetivos prioritarios y poner en ellos la capacidad de alcanzarlos con el menor desgaste.
Queriendo pensar bien, la presidenta se equivocó en varias cuestiones. Una, la de no tomar en cuenta la enseñanza que desde la perspectiva histórica recomienda tener presente las subyacentes limitaciones estructurales que sufren las naciones “dependientes”. Cuestión que significa tomar mayores márgenes al evaluar la relación costo-beneficio de una determinación política, ya que el adversario no es sólo el sector afectado sino que en tales escenarios operan factores de poder internos y externos siempre atentos a poner su cuota de presión disolvente. Otra, no haber contado con una más completa información y acertada evaluación de la influencia adicional a la medida que tenía la crisis de estadounidense por la fallida especulación hipotecaria. Tal factor era una señal roja como para no mover el avispero, máxime cuando por las condiciones de desenganche relativo de la Argentina, ésta se encontraba en una particular oportunidad de posicionarse mejor. Sobre esto, que duda cabe, el gobierno equivocó el chicotazo.
Pero hay algo más, ahora, cuando la realidad le golpea la cara, el gobierno muestra dos síntomas que agravan su posición tanto frente a la sociedad como ante su rol de gobierno nacional. Muestra una intransigencia que denota debilidad y muestra falta de cintura para salir del hormiguero que denota limitada capacidad de gobierno.
Hechos, ambos, que se hacen más patentes cuando opta por la confrontación dura al estilo del juego del gallito, perjudicando al pueblo y a la nación inconvenientemente.

Historiando la instancia

Interferir, lineal y groseramente, sobre un escenario crispado pero estable por efecto de la inflación que se estaba conteniendo dentro de valores “estables” con un creciente consenso a favor del gobierno en cuanto a la inconveniencia que ésta provocaba a toda la sociedad, incluidos los empresarios, daba espacio para políticas de estado ante la falaz ley del mercado, hace de la política de retenciones móviles una muestra de torpeza increíble para un gobierno que, ahora, se quiere hacer llamar “peronista”.
Desde ya que ante el hecho estructural que implica tener un valor diferencial entre la moneda internacional de comercio y el peso argentino de una producción que en un 15 % se consume dentro de la canasta alimentaria de los argentinos, la respuesta no pueden ser políticas puntuales, inorgánicas en términos de políticas sectoriales. Mucho más si existen antecedentes como el IAPI que fue clave de la regulación orgánica del comercio exterior. Esta institución no sólo exigía sino que consideraba la problemática del campo a partir de una doble acción a favor de éste con el “precio sostén” para los tiempos de vacas flacas y retenciones para los de gordas.
En los actuales tiempos no hace falta un secretario de comercio “ladrador” sino poner en funciones instrumentos de gestión con sentido político aplicados al control de la inflación que permitan blanquear el costo de producción. Pero, en el contexto del retorno de las leyes de mercado, no sólo aplicado al campo sino a las demás industrias y servicios “de la ciudad”.
Otro factor que no debe dejarse de considerar en la evolución de lo que se ha producido, es el error de no considerar el cuantum de ciertas medidas de gobierno. En este caso, el haber agregado un 9% adicional convirtió lo que hasta entonces era aceptado (a regaña dientes), en una normativa que desbordó y, como si se hubiera tirado nafta al fuego, produjo una reacción que durante tres semanas tuvo a la población en vilo, generando un antes y un después en la situación política. Hecho que viene produciendo un costo material e inmaterial que va desde la paralización del proceso productivo del campo al debilitamiento político del gobierno, desde el desgaste de la autoridad de la presidenta - y la degradación del sistema político- al debilitamiento en el mercado de los precios que se pagan por los productos argentinos.
Por otra parte, la torpeza mayor de la decisión del 11 de marzo, cuando el piso-techo del 35% como nivel de las retenciones, fue no darse cuenta que en términos prácticos a los efectos de la mayor recaudación, la norma preexistente resultaba “móvil” ya que el monto a recibir crecía junto con el previsible crecimiento de los precios ante el desmoronamiento del dólar.
En definitiva, la miopía o la mirada corta de quien haya decidido la aplicación de “retenciones móviles”, terminó poniendo a la población argentina en un brete que ni era necesario ni le correspondía sufrir.

Los convidados de piedra: el Pueblo y la Nación

¿Convidados de piedra? Cierto, qué, sino significa lleva a la sociedad a encontrarse (y contrariarse) ante una convocatoria de movilización grotesca que llama a defender la autoridad constitucional de un golpe en proceso. Qué, sino significa, intentar instalar en la intersubjetividad colectiva la transmisión de mensajes que reflotan viejos enfrentamientos; mensajes que, además, llamativamente, apuntan a una oligarquía desaparecida como tal del sector que se denuncia, mientras no se denuncia a la nueva oligarquía mercantilista que está formada por grupos monopólicos de inversión-siembra y acopio-exportación.
Como se ha dicho, está demás señalar que el desgaste sufrido por la presidenta y su equipo de gobierno, significó pérdida de credibilidad a pocos meses del cambio parcial por la sucesión presidencial (ver información de encuestas realizadas y publicadas en los distintos diarios entre el 4 y 6 de abril, con resultados que muestran la caída en dos rubros como la popularidad y la credibilidad en la presidenta). Altísimo costo “por nada” o mucho menos que nada que contrasta con el costo en efectos sobre la población y el sistema productivo.
Efectos materiales e inmateriales. Efectos distorsivos que intoxican el buen sentido de la población. Innecesariamente envuelta en una refriega a la que, encima, la invitan como comparsa y masa de maniobra. A la que, la saturan con mensajes destemplados con intención manipuladora. Un discurso manipulador que apela a los exabruptos y posicionamientos sobreactuados, cuyo único efecto resultante no puede ser otro que el dejar confundida y inquieta a la gente y, al frente interno inducido a la fragmentación de forma que facilita lo que buscan los enemigos de la Argentina.
En este escenario en que los gobiernos son acorralados por los verdaderos dueños del poder que operan especialmente a dos puntas, desde la amenaza en los salones y desde la manipulación a través de la corporación mediática, ¡cuándo se va a entender que la mentira no se caracteriza por “dejar algo” sino por “no dejar nada”! En realidad deja un territorio social herido por la desconfianza mutua que provoca sinergia negativa (atomización).
Cómo la vieja fábula del Pastor mentiroso, las falsas alarmas, vacían y desarticulan ese vínculo esencial de la sociedad humana de saber cuándo movilizarse para defender valores en riesgo. Vínculo de comunicación que sostiene al conjunto y se llama confianza social. Confianza mutua que cohesiona, frente a las falsificaciones que desestructuran y fragmentan. Decía Perón en sus históricos artículos del diario Democracia que “el hombre actúa tan bien como bien esté informado” y decía también “con la mentira se puede llegar lejos, el problema es retornar”.
La fallida escaramuza política deja un escenario sobrecargado de estentóreos ruidos con cero contenido positivo en la comunicación social. Escenario que necesariamente, confunde e incrementa climas del tipo “no se de que se trata pero estoy en contra” o de indiferencia política, de distanciamiento entre dirigencia y pueblo.
Un escenario tan degradado en donde se critica a la corporación mediática por su accionar sistemático en la tergiversación de los procesos que se vienen dando en la realidad, pero se lo hace jugando con las mismas cartas que se cuestiona. Una suma de desaciertos inesperados en un gobierno que se dice peronista y cuyo accionar no pueden producir otra cosa que crisis y debilidad. Crisis y debilidad siempre inconveniente pero mucho más cuando se la provoca innecesariamente a partir de una errónea decisión y en un momento donde la estabilidad, aún con alfileres, era un valor clave a preservar después de la lamentable experiencia de diciembre de 2001.-

Contracultura y Posmodernidad: sonría lo estamos filmando

El Modelo Modela

Contracultura y Posmodernidad: sonría lo estamos filmando

por Juan Carlos Córica (6/4/04, jccorica@)fibertel.com.ar )


“Vivir actuando la vida”, normativa social del modelo. El hombre “libre” de la cultura posmoderna y mercantilista. Personajes de la cultura de la simulación: “el hombre tornillo” y el hombre de plástico. Todo es negocio, sonría lo estamos filmando.


Uno se puede preguntar si no resulta paradojal que hoy las personas dentro de un mundo que no se cansa de hablar de sociedades abiertas y libres, se vean obligadas a “actuar” en lugar de vivir espontáneamente.

En las organizaciones “democráticas” a través e las cuales el capitalismo produce ganancias, los sociólogos institucionales reconocen la existencia de “el hombre tornillo”, personaje típico, que se lo llama así por qué en su ámbito “aprieta hacia abajo y se ablanda hacia arriba”. Con sus subalternos “aprieta” y con sus superiores se “ablanda”.
También existe el hombre de plástico, que lleva la sonrisa pegada como formula aprendida para ser “empático”. En esto los estadounidenses son tan paradigmáticos como patéticos.

Al repreguntarse si es o no paradojal que el hombre libre de este tiempo neoliberal no viva espontáneamente sino que “viva actuando la vida”, se empieza a entender que no lo es.

La existencia dentro del escenario del mercantilismo y su consecuente versión posmoderna de la vida, la cultura de la simulación, hacen de la necesidad de “vivir actuando” un mandato social no escrito pero imperativo. Verbigracia, la televisión urgida de “espontaneidad” convoca a no actores (reality show) y a niños para conseguir lo que el mercado no ofrece.

Con un espontáneo discurso realista, Herb Cohen en su libro “Todo es Negociable” que lleva como subtítulo “Cómo conseguir lo que se quiere”, explica que nuestro “mundo real es una inmensa mesa de negociaciones, y, le guste o no, usted es un participante. El modo en que se mueva y actúe no sólo puede determinar el que usted prospere, sino que pueda disfrutar (sic) de una vida plena, placentera y satisfactoria”.

Todo es negocio, sonría lo estamos filmando.-

Progres, ¡Go Home!

El Modelo Modela

Progres, ¡Go Home!
por Juan Carlos Córica (8/10/04 – jccorica@fibertel.com.ar)

Realidad, sobreactuaciones, torpezas y rebobinadas progres barridas bajo la alfombra. ¡Abajo los límites! ¡Arriba los límites! ¡Abajo la autoridad! ¡Arriba la autoridad! ¡Corran al ladrón! Volver a la cultura de la libertadora: el Di Tella y los happenings. ¿Cómo no se me ocurrió?




La teoría histórica habla de corsi y ricorsi, la dialéctica habla de procesos de prueba-error y superación, la psicología habla de contradicciones, pero esto más que todo es ideológico. La contextura mental del progre, altamente abstracta, lo lleva a sobreactuar posiciones. Siempre dobla la apuesta. Salvo cuando se trata de poner la cara o jugarse en una parada callejera. En éstas, arruga y hace mutis por el foro.

Ahora, después de más de veinte años de fiesta progre la realidad los hace recular sin bancarse los torpes errores. Rompieron con el discurso libertario sin límites al punto de arrinconar a los adultos en una situación culposa que los paralizó y, ahora hacen la de los pícaros que no sólo se hacen los distraídos del “a mí por qué me miran” o el “corran al ladrón” para zafar de la irresponsabilidad de sus recomendaciones.

Qué dicen ahora, “se debe respetar a la autoridad, hay que poner límites”. Pruebas al canto. Decía el ministro de Educación nacional y ex secretario de educación del gobierno porteño, Daniel Filmus, en un seminario sobre educación (16 de Marzo de 2004) “y ahí yo diría qué están haciendo nuestros padres y nuestra escuela respecto de la formación de los valores de las nuevas generaciones… yo lo vengo planteando justo como el tema central para este año, es el tema de la autoridad y de la exigencia… Yo me animaría a plantear, ya como último tema, que el elemento central para recuperar en la escuela argentina es la autoridad…”. Meses después, de paso por España, rumbo a la Asamblea de Ministros de Educación de países miembros de la Unesco, luego de alabar a Sarmiento y a la educación “eje para el desarrollo". Y dijo que uno de sus objetivos es "terminar con la cultura del «zafe» en todos los niveles y recuperar la del libro, el estudio y el esfuerzo". Y agregó en el reportaje del diario La Nación (10 de Septiembre de 2004) que: “Es que uno de los grandes temas de la Argentina es que se bajó la exigencia. Y eso no tiene que ver con recursos. Queremos retomar la idea de mejorar. Los docentes, a través del Estado, deben recuperar autoridad para poder exigir más”.

Dice otra del palo, la secretaria de Educación porteña y segunda de Filmus hasta el paso de éste a la Nación, Roxana Perazza, quien dice (reportaje Página 12 del 7/10/04, pág.16), preocupada por la violencia y por sucesos ocurridos en el ámbito escolar que: “Hay que parar la pelota, escuchar lo que dicen los chicos, y están pidiendo una mirada adulta, responsable, que ponga límites y esto no es una competencia única de la escuela… Lo que la escuela puede hacer es escuchar a los chicos, respetarlos, sostener una posición adulta frente a ellos y agudizar la escucha”.

Pero al mejor estilo de Jaimito, estos miembros resucitados de la intelligentzia parásita –socios de los conservas liberales- que tan bien describió Arturo Jauretche, hacen la de “el enmascarado no se rinde”. Su principal reducto, la ciudad autónoma de Buenos Aires o “Buenos Aires Progre”, les sigue sirviendo a estos servidores de la derecha económica que necesitan, para seguir imponiendo el mercantilismo. Grupo de tilingos que, “seleccionados” por los titiriteros del modelo (los conservas liberales), son encumbrados, ensalzados y promovidos por la corporación mediática y los financistas del “intertaiment” de la producción de contenidos en cine, el teatro y la televisión especial para pueblos dominados, a los que someten con una versión posmo de “pan y circo” –grandes recitales, movidas culturosas como “la noche de los museos” mezcladas con desprejuiciadas y transgresoras zonas roja donde embriagarse de libertad y temáticas recurrentes de mujer golpeada, travestis discriminados y hombres malos y autoritarios (bárbaros en lugar de civilizados)-.

Toda una zancochada egregia y exótica mezcla (¿por qué se parece tanto al Di Tella y los happenings de tiempos de la libertadora y sus conservas liberales?), con packaging de “cultura” para el adocenado vulgo de las ciudades centrales modelado por el modelo a gustar de los “tóxicos”. Un pueblo reconvertido en público forzado, consumidor de buzones ilustrados al que el mercado cultural le ofrece, pluralmente, sólo de lo mismo. Un mercado cultural y “educativo” creado y administrado (en concesión) por estos formateados adalides de la libertad menefreguista. La libertad que le cae “de diez” al modelo y a sus financistas (los conservas liberales). Viste.-

jueves 10 de julio de 2008

La Nación y el campo al Gobierno: ¿Te parece todavía que te puedo perdonar?

Para Volver a Volver

La Nación y el campo al Gobierno: ¿Te parece todavía que te puedo perdonar?
Por Juan Carlos Córica, 10/07/08, jccorica@fibertel.com.ar

¿Cuestión ideológica? ¿Lógica económica? ¿Defensa de los pobres? O cuando se pierde el sentido político. ¿Los senadores también? En 1983 la Multipartidaria habló “Antes que sea tarde”, ¿y ahora qué? Para la memoria verdadera: los Grupos CREA. Una experiencia de transformación mal aprovechada pero signo. “Ellos son los ricos de ahora. Nosotros somos los Ricos de mañana” (J.D. Perón 1973). Sí, si la política grande reaparece. Qué tal si nos damos cuenta que el movimiento es “Nacional y Popular”. La Nación es el hogar del Pueblo y el Pueblo es el sostén de la Nación.

En cada nueva semana de las últimas 18 semanas, la presencia irresuelta del problema creado por la Resolución 125 (parece un chiste llamarla a la 125, “resolución”) permite avanzar en el conocimiento del inconsciente del gobierno.
Hoy, jueves 10 de julio, aparece en el diario culposo de Clarín la fundamentación del voto a favor de la resolución 125 gobierno que hace la senadora Haydeé Giri: “Es una opción ideológica, es la única forma de luchar contra la pobreza”. ¿Representante de la provincia de Córdoba?
Uno se pregunta si, con todos los efectos colaterales, la problemática desatada por la extemporánea normativa, ¿es una cuestión ideológica? Sí se trata de una ¿opción partidocrática? O sea trata de tener la capacidad de discernir sobre qué diferencia a los movimientos de base nacional y popular, de los movimientos populares y los nacionalistas.
A esta pregunta, se agrega, otra ante la propuesta de otro senador, Miguel Pichetto, quién sigue afirmando que “Las retenciones actúan como reguladoras de los precios internos”. ¿Habrá investigado o asesorado, primero sobre el porcentaje de consumo interno de la producción de granos y, segundo, a partir de lo primero y de entender un proceso inflacionario como el que viene sufriendo la Argentina, si la vinculación de precios internacionales se relaciona linealmente con la ya descomedida inflación que nos asuela desde el 2006: y que por lo tanto, la solución de usar el impuestazo se asemeja a quién para llenar un balde no sólo vacía otro sino que traba la bomba de agua que la extrae?

Desde ya que cuando uno no se deja aturdir por el ruido mediático de acciones que aparentan mover la realidad y como la calesita apenas se desplaza, vuelve a donde arrancó, queda en claro que mientras no se resuelva el exponencial incremento de las retenciones y, ahora, después de conocer más a fondo los menú de opciones que pueden aportar respuestas a lo que son las claves que juegan en la cuestión --política integral agropecuaria, sistema tributario progresivo y avance en la transformación de asistencialismo en justicia social--, la oportunidad que hoy se presenta con características de proyectarse al mediano y largo plazo, será desperdiciada zonzamente.

Por otra parte, perder de vista al padre de la criatura, las medidas extemporáneas aplicadas no sólo unilateralmente sino luego de un proceso que se inició con un 13,5 % y en corto plazo creció a 20, 27, 35 y abría la posibilidad de seguir la trayectoria hasta valores de racionalidad nula. Inicio y circunstancia a la que se le sumó la inoportunidad de aplicarse justo en medio de una crisis financiera internacional donde se daban las condiciones de mantener a la Argentina desenganchada del efecto dominó.

Finalmente, como ha ocurrido y seguirá ocurriendo, las crisis funcionan como disparadoras de salidas alternativas, lamentablemente no siempre en un plazo corto. Hoy hay que mantener a la vista de la sociedad un hecho de efecto rebote: la alta visibilidad de un área que nunca debió quedar fuera de la agenda política de orden estratégico. Ya desde principios de los 50, Perón había incorporado en sus exposiciones políticas el horizonte de la revolución de los alimentos. Al volver en 1973 y asumir su tercer gobierno incrementó su preocupación por la producción agricologanadera. Convocó apenas 15 días después entrar a la casa de gobierno a los representantes del campo. Se reunión poco tiempo después para firmar un “Acta Compromiso para el desarrollo de las actividades agropecuarias, forestales y pesquera”. Y en su exposición planteó claramente su visión política: “…Hace veintiséis años me hice cargo del Gobierno de la República. Era mi primer Gobierno. En ese momento, la producción agropecuaria era buena y el único recurso de la República. La industria estaba, en cambio, bastante atrasada; los alfileres que consumían nuestras modistas eran importados de Francia. Fue necesario, por una razón de equilibrio en la producción y en la demografía del país, dedicarnos a industrializarlo… Desde entonces hasta ahora (1973), la industria Argentina se ha desarrollado suficientemente, y los pueblos y ciudades pueden sostenerse con su propio trabajo, sin estar pesando sobre las espaldas de los productores agropecuarios. Es decir, el país, en medio de toda su desorganización, tiene en estos momentos un equilibrio entre el campo y la ciudad, que es indispensable para los países en desarrollo… El Mundo se enfrenta a Gravísimo Problema en corto plazo. En materia prima, se cuenta por decenios el agotamiento. Estados Unidos se quedará sin petróleo en pocos años y en un tiempo más se quedará sin hierro. Imaginen Europa, que ya no tiene prácticamente nada de esto. Es un mundo que se va quedando sin tierra, sin agua potable, sin oxigeno, es decir, sin aire. En el momento actual, el mundo, superpoblado, tiene 3500 mill. de habitantes. ¡Qué será en el año 2000, con siete u ocho mil millones de habitantes! En este mundo de 3500 mill. de habitantes, la mitad está hambrienta. En granos, Europa no cubre sino el 69 por ciento de sus necesidades. El mundo entero se está quedando sin proteínas; y sin proteínas el hombre no puede vivir, como no puede vivir sin oxígeno, sin agua o sin tierra. Este es un problema que hay que pensarlo. Solamente las grandes zonas de reserva del mundo tienen todavía en sus manos las posibilidades de sacarle a la tierra la alimentación necesaria para este mundo superpoblado y la materia prima para este mundo súper industrializado. Nosotros constituimos una de esas grandes reservas; ellos son los ricos del pasado. Si sabemos proceder, seremos nosotros los ricos del futuro, porque tenemos lo esencial en nuestras reservas. mientras que ellos han consumido las suyas hasta agotarlas totalmente. Frente a este cuadro, y desarrollados en lo necesario tecnológicamente, debemos dedicamos a la gran producción de granos y de proteínas, que es de lo que más está hambriento el mundo actual. Sería demasiado redundante quizá seguir insistiendo en esto, pero lo que ocurre para nosotros, como posibles grandes productores, es que existe un inmenso mundo de consumidores y los productores vamos siendo cada día menos…”.
La presentación consistente de lo que por entonces era una visión de futuro a la que había que llegar preparándose y disponiendo de los recursos materiales, humanos de producción, hoy 35 años después, con una población mundial de 6.800 millones de habitantes y la presencia de China y la India incorporando a su población a niveles de consumo cuanto menos básico, pensar esta revolución presente desde la ideología o de una posición partidocrática, no demanda mayores argumentos para poner al gobierno en el lugar del desgobierno.
Por otra parte, pertenecer a los pocos con reservas alimentarias del nivel de la Argentina, como muy bien expresaba Perón, nos coloca a las puertas de convertirnos en “los ricos del futuro”. Desde ya una potencial ocasión a la que no se llegará sin políticas nacionales y populares. Concepción imposible de aprehender por los socialdemócratas y/o progresistas universalistas y abstractos.
Hoy más que nunca confrontar en el frente interno con el campo significa ponerse de la vereda de los antiargentinos. No sólo porque es el campo una ventaja natural de la que carecen muchos otros países sino por qué en él se ha dado una silenciosa revolución productiva en la que factores como los métodos de producción, siembra directa y fitlock, más tecnología de organización y gestión, más el sistema de pool que entra en la categoría de los instrumentos que sirven para el bien y el mal pero que no debe disociárselo de lo que se venía desarrollando en los grupos CREA (Consorcio Regional de Experimentación Agrícola) (1), que ya en los ochenta hacían docencia sobre la producción asociada de complementación, que planteaban crear redes productivas donde su conversión en los pool significa aplicar políticas control y regulación donde el valor de la red no se pierda por el fin que le da el pescador-dueño.-


NOTAS:
(1) Iniciados en el 60 muestran ya en los 80 su dificultoso crecimiento. Los Grupo CREA forman parte de una asociación de empresarios agropecuarios que trabajan en grupo y compartiendo experiencias y conocimientos para el desarrollo del sector agroalimentario y del país. Lo que significa aumentar la productividad y rentabilidad, logrando un crecimiento económico sustentable. “Crecer compartiendo, buscando un permanente equilibrio entre lo que la imaginación quiere y lo que la realidad permite, es nuestro objetivo permanente. Sembramos confianza, potenciamos ideas, para construir entre todos una Argentina Posible”. Dentro de lo que consideran Líneas Estratégicas, señalan que toman un “Compromiso con la construcción de Capital Social” que se traduce en “Promover la interacción e integración con otros sectores en la construcción de un entorno favorable. Promover y apoyar el compromiso del miembro CREA con el desarrollo de su comunidad. Compartir la filosofía, valores y metodología, experiencias y conocimientos a otras áreas o sectores de la sociedad. Contribuir a mejorar la imagen del sector agroalimentario y su compromiso con el desarrollo del país”.-